La cantante y actriz Lolita y su hija, la también intérprete Elena Furiase, comparten por primera vez créditos en una misma película, Luz de soledad, un canto a la “misericordia” basado en la vida de la religiosa Soledad Torres Acosta, fundadora de la congregación que dio lugar a la primera escuela de enfermería en España. Dirigida por Pablo Moreno, realizador versado en el cine religioso, y protagonizada por Laura Contreras, el filme llegará a las pantallas unos 150 años después de los hechos narrados, en plena época de las desamortizaciones de bienes de la Iglesia y, por tanto, en un período complicado para el desarrollo de órdenes eclesiásticas. Lolita encarna a la madre de Soledad Torres Acosta (llamada realmente Bibiana Antonioa Manuela, “Manolita” en la película), matriarca de una familia de lecheros del madrileño barrio de Chamberí y la persona que facilita la vocación de su hija, a pesar de no compartirla, algo que no se da en la vida real. “En mi familia intentamos reavivar la llamita que nos dejaron mis abuelos (Lola Flores y Antonio González “el Pescaílla”). En cuanto vemos que uno de los pequeños se interesa por un cajón o la cámara de vídeo, se fomenta. No pasa nada si salen abogados, pero nos hace mucha ilusión que salgan artistas”, ha reconocido Elena Furiase, que en la película no llega a compartir escenas con Lolita. Fue la joven actriz la primera que llegó al proyecto, para dar vida a la madre Magdalena, una mujer de alta cuna y la antítesis de Soledad, lo que “justifica el leit-motiv del filme sobre el perdón y el arrepentimiento”. A través de ella, que encarnaba todas las cualidades que repelían a Furiase de las monjas, logró traspasar el miedo irracional que desde niña sentía por las religiosas. “Las veía como mujeres oscuras y solas. Cuando tuve este guión entre manos, tuve oportunidad de conocerlas mejor, su labor. Como cristiana, hay cosas con las que no comulgo y otras que me sorprendieron, como su capacidad para dar la vida por otras personas”, cuenta. Como cristiana, hay cosas con las que no comulgo y otras que me sorprendieron La Congregación de Siervas de María Ministras de los Enfermos fue fundada en 1851 para dedicarse a la asistencia por domicilio de los enfermos del barrio en plena noche, en una época en la que el alumbrado público de Madrid dejaba mucho que desear y salir a las calles tras la puesta de sol era poco menos que una temeridad. “Cuenta la historia de una persona que, independientemente de que fuese monja, realizó una importante labor humanitaria. No tenía nada y llego a tenerlo todo, pero no en el plano material, sino en el espiritual, convirtiéndose en una mujer a seguir en muchos aspectos”, destaca la joven actriz. La Congregación comenzó a enviar monjas fuera de España para que se formaran como enfermeras y, a partir de 1915, se aprobó la fundación de la primera escuela en España para que las Siervas recibieran esta instrucción y la impartieran a otras religiosas. Para Furiase, esta es “una película muy bonita como mujer”. Tanto a través de su personaje como del de Soledad, que se forma de manera autodidacta en el campo de la medicina para mejorar la atención a los enfermos, se hace evidente cierto componente feminista subyacente en la película. “En aquella época o te echabas a la calle, o te casabas pronto o te hacías monja, si querías tener voz y voto. Yo creo que lo que mueve a Magdalena, que al principio no tiene mucha vocación, es ese deseo de libertad, dentro de las acotaciones de la vida que elegían”, explica la intérprete. El reparto de Luz de soledad, que llegará a los cines el 21 de octubre, lo completan Carlos Cañas, Raúl Escudero, Eva Higueras, Julio Lázaro y Susana Sucena.

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