Reproducción íntegra del artículo de Pablo Moreno para la revista Delio, del IES Fray Diego Tadeo de Ciudad Rodrigo. 

 

¡Puedes conseguirlo!

Sé que parece el eslogan barato de una campaña publicitaria, o el título del primer capítulo de cualquier libro de autoayuda, pero tiene que ver, aunque sea algo muy trillado, con la esencia de lo que os quiero hablar.

La idea de escribir este pequeño texto surge de la experiencia con el grupo de jóvenes reporteros del IES Fray Diego Tadeo. Durante un par de horas me sometí al tercer grado de sus preguntas, muy interesantes y de todo tipo; se habían preparado la entrevista a conciencia. Esa mañana me hicieron reflexionar aún más profundamente sobre mi vocación profesional, cuáles son las claves de mi experiencia como productor y director de cine desde aquí, desde Ciudad Rodrigo.

Esa quizá sea una de las claves más importantes, el lugar que elegimos en el año 2004 para fundar la productora, cuando decidimos (uso plural corporativo) mis compañeros y yo, quedarnos aquí en lugar de emigrar a lugares con más posibilidades, fue fundamentalmente por aquello que habíamos oído que decía la UNESCO, es una frase que me he repetido a mi mismo y he repetido a los cuatro vientos en la última década, que las industrias culturales eran motores para el desarrollo de las zonas deprimidas, y Ciudad Rodrigo es una zona, demográficamente hablando, muy deprimida.

Todo esto también lo tratamos en la entrevista, recuerdo que después pregunté a mis jóves entrevistadores que cúantos tenían la intención de quedarse en Ciudad Rodrigo a desarrollar su actividad profesional. No sé si fue por la incertidumbre, la vergüenza o porque la gran mayoría tenían claro que esta no es una tierra para quedarse, pero ninguno levantó la mano. no se les puede reprochar nada, yo a su edad pensaba lo mismo, tu familia, tus amigos, el entorno te epuja a lo mismo, a irte fuera y no volver.

Cuando les dije a mis padres que quería hacer cine no les hizo mucha gracia, me dijeron: “Hijo no sería mejor que opositases (pausa con silencio incómodo) y si sigues empeñado con eso del cine, ya lo harás como hobby…” Pero estaba absolutamente convencido de lo que quería hacer, lo sentía dentro de mí, me ardía en el pecho, quería contgar historias, quería aprender a contar historias a través de la imagen, la música, el arte, quería contribuir a la cultura de la paz, del entendimiento, la cultura del concomiento del otro. Evidentemente no les solté todo ese rollo, pero resulté lo sufcientemente convincente para que me apoyasen. 

Al cabo de unos años, cuando estaba terminando mis estudios y les comenté que quería montar una productora en Ciudad Rodrigo la historia fue otra, aunque resignados porque me veían muy convencido, me apoyaron nuevamente. Es entonces cuando mis padres, mis amigos y yo mismo, nos dimos cuenta de que esto de hacer Cine en Ciudad Rodrigo no iba  aser un hobby. Mis compañeros de Contracorriente y yo íbamos con todo en cada proyecto, la apuesta era muy arriesgada, pero era necesario caminar por la cuerda floja sin red de seguridad para darnos cuenta de cuál es nuestra meta y valorar mejor el camino. había que trabajar duro y no dejar de soñar jamás, los sueños y las ilusiones eran y son el combustible que nos empuja.

Han pasado trece años y seguimos empeñados, hemos realizado muchos proyectos y hemos puesto en pie grandes iniciativas. como dicen algunos de los actores que vienen de Madrid, “Esto de Rodriwood comienza a sonar en la capital…”. Somos conscientes que no hemos hecho más que dar el primer paso, que aún queda mucho andar, seguimos en la cuerrda floja, sabemos que quedarnos aquí es una decisión dificil, pero si queremos contribuir a hacer del mundo un lugar mejor, tenemos que comenzar por nostros mismos y por nuestro entorno, aunque esto suponga una pequña gota en el océano. Si no lo hacemos, al océano siempre le faltará esa gota.

Sé que toda esta parrafada suena ingenuamente idealista y quizá un poco utópica, me lo han dicho muchas veces, pero es esa ilusión desbordante y todos los sueños que quedan por realizar lo que nos mueve. No me gusta dar consejos, pero si sentís eso en vuestro interior, perseguido, intentad cumplirlo, no os traicionéis, luchad por hacer las cosas de forma diferente, planteaos las preguntas adecuadas y no tengáis miedo a caer.